10 maneras de potenciar la inteligencia de tus hijos.

“He explorado la ciencia detrás de las cosas que hacen felices a los niños, qué tipo de crianza es mejor y qué hace a una familia feliz”.

Eric Barker

 

Como padres es muy normal que nos preocupemos por la salud, la crianza y el desarrollo de nuestros hijos, sin embargo, es igual de importante que nos preocupemos por  ayudar a potencializar su capacidad de aprendizaje en la medida en que van creciendo. Es por ello que en este artículo te ayudaremos a conocer 10 maneras planteadas por la ciencia de cómo contribuir en el desarrollo de su intelecto.

 

  1. Practicar un instrumento

Estudios han revelado que los niños que practican algún instrumento musical tienen mejor rendimiento escolar y por ende mejores resultado en sus calificaciones.

De hecho, los instrumentos musicales ayudan a todos, jóvenes y adultos:

Un estudio de la Universidad Northwestern demostró que practicar un instrumento también puede beneficiar a personas de tercera edad, al compensar alguno de los efectos dañinos del envejecimiento.

 

 

  1. Aportes del deporte

Un buen estado físico aumenta tu habilidad de aprendizaje. Después del ejercicio las personas aprenden nuevo vocabulario 20% más rápido. Esto fue lo revelado por investigadores alemanes en un estudio realizado a humanos en el año 2007, expuesto también por John Ratey, en su libro “Spark: La ciencia nueva y revolucionaria de ejercicio”

Ratey nos cuenta también que en su estudio, Small puso a un grupo de voluntarios en un régimen de 3 meses de ejercicio y luego tomó fotografías de sus cerebros. Observó que el volumen capilar en el área de la memoria del hipocampo aumentó en un 30%, un cambio realmente notable.

 

  1. Lee con ellos

¿Está tu pequeño/a aprendiendo a leer? No dejes que solo vea los dibujos en un libro mientras tú lees, señala las palabras, lee con ellos, no a ellos.

Estudios demuestran que esto ayuda a desarrollar sus habilidades lectoras:

… Cuando leer un libro de forma compartida es enriquecido por la atención explicita al desarrollo de las habilidades y estrategias lectoras de los niños, entonces se transforma en una forma eficaz de promover las habilidades de lectura y escritura tempranamente, incluso para niños en desventaja.

 

  1. La falta de sueño entorpece los niños

Perder una hora de sueño convierte el cerebro de un niño de sexto básico en el cerebro de uno de cuarto.

En el libro “Educar hoy: nadie dijo que fuera fácil ” Sadeh explica:

“Perder una hora de sueño es equivalente a perder dos años de maduración y desarrollo cognitivo”.

Existe una correlación entre las notas y el promedio de horas de sueño.

 

  1. El Coeficiente Intelectual no vale mucho sin autodisciplina

La autodisciplina predice mejor que coeficiente intelectual será exitoso.

El excelente libro de Charles Duhigg, “El poder de los hábitos”, explica:

Docenas de estudiantes demuestran  que la autodisciplina es el hábito clave más importante para el éxito individual… Los estudiantes que ejercen altos niveles de autodisciplina eran más propensos a obtener mayores notas y ser aceptados en universidades más selectivas.

“La autodisciplina tiene un mayor efecto sobre el desempeño académico que el talento intelectual.”

Las notas tienen más que ver con la diligencia que con la inteligencia cruda.

¿A quién le va mejor en la vida? A los niños con determinación.

En el libro “La sorprendente verdad sobre qué nos motiva”, de Daniel H Pink, se comenta:

Los investigadores han encontrado que el mejor indicador de éxito, era el posible indicador de un rasgo no-cognitivo y no físico de los cadetes, conocido como “determinación” y definido como “la perseverancia y pasión por objetivos a largo plazo”.

 

  1. El aprendizaje es un proceso activo

El libro “Viaje al cerebro del niño: Cómo criar a un niño inteligente y feliz”, de John J Medina, explica que Baby Einstein u otros juegos no ayudan al desarrollo del coeficiente intelectual en los niños, según Medina Por cada hora diaria que el niño ve ciertos videos y DVDs, los infantes entenden un promedio de 6 a 8 palabras menos que los infantes que no los ven.

El aprendizaje verdadero no es pasivo, es activo.

Dan Coyle, autor del libro “Las claves del talento” recomienda No solo leer si no, autoexaminarse.

Nuestros cerebros evolucionaron para aprender haciendo cosas, no escuchando sobre ellas. Esta es una de las razones por las que, en el caso de muchas habilidades, es mucho mejor pasar dos tercios de tu tiempo auto examinándote y no pasivamente absorbiéndolas. Hay una regla de los dos tercios.Si quieres, por ejemplo, memorizar un párrafo, es mejor pasar el treinta por ciento de tu tiempo leyendo y el otro 70 por ciento examinando lo que has aprendido.

 

  1. Los premios son buenos, pero en el momento indicado

Estudios muestran que la comida influye en las notas de los niños, es por ello que sería mucho más efectivo si cada niño comiera de forma saludable.

Es mejor preferir comidas con muchos carbohidratos, fibras y de digestión lenta, como la avena. Pero lo que comen durante toda esa semana también es importante ya que, cuando incluyes en su dieta comidas altas en grasas y baja en carbohidratos, con alto contenido de carne, huevo, queso y crema su desempeño disminuye.

Los estudios también muestran que la cafeína y el azúcar pueden estimular tu cerebro:

La cafeína y la glucosa pueden tener efectos beneficiosos sobre el desempeño cognitivo. Ya que estas áreas se consideran vinculadas a los procesos de atención prolongada y memoria a corto plazo, los resultados sugieren que combinar cafeína y azúcar podría aumentar la eficacia de los sistemas atencionales.

También son poderosos premios que los niños disfrutan.

Así que, si los niños comen dulces y gaseosas ocasionalmente, es mejor que lo hagan mientras estudian y no mientras descansan.

 

  1. Niños felices = niños exitosos

Los niños más felices tienes más probabilidades de convertirse en adultos exitosos y con amplia experiencia.

En su libro, “El aprendizaje de la felicidad (Crecimiento personal)”, Christine Carter  explica que la felicidad es una tremenda ventaja en un mundo que enfatiza el desempeño. En promedio, las personas felices son más exitosas que las personas infelices, tanto en el trabajo como en el amor. Tienen mejores evaluaciones de desempeño, trabajos más prestigiosos y ganan sueldos más altos. Tienen más probabilidad de contraer matrimonio, y una vez que lo hacen, están más satisfechos con su relación.

¿Y cuál es el primer paso para criar niños más felices? Ser padres felices.

 

  1. Sus padres importan

Tu genética y la genética de tu pareja tienen un gran efecto en tus niños. ¿Pero la manera en que los crías? no tanto.

Según Malcolm Gladwell, en su libro “El punto de inflexión”:

En cosas como mediciones de habilidad intelectual y ciertos aspectos de personalidad, los hijos biológicos son bastante similares a sus padres. Sin embargo, en el caso de niños adoptados, los resultados son rotundamente extraños. Sus puntajes no tienen nada que ver con sus padres adoptivos. Estos niños no tienen mayor similitud en sus personalidades o habilidades intelectuales con las personas que los criaron, alimentaron, vistieron, les leyeron cuentos, les enseñaron y amaron que con dos extraños elegidos al azar.

Así que, ¿qué tiene un enorme efecto sobre el comportamiento de tus niños? Sus pares.

Usualmente hablamos de presión de grupo cuando es negativa, pero por lo común, es positiva.

Una casa en un buen barrio, un buen colegio y asegurarte que tus hijos jueguen con niños buenos puede hacer una gran diferencia.

¿Cuál es la forma más fácil de subir las notas de un universitario? Elige a un compañero de cuarto inteligente.

Shawn Achor, en su libro “La ventaja como felicidad”, comenta:

Que en las universidades los estudiantes que comparten cuartos con otros más aplicados que ellos logran en lo adelante aumentar su nivel de aprendizaje y disciplina.

  1. Cree en ellos

Creer que tu hijo es más inteligente que el promedio hace una diferencia.

Cuando se les dice a los profesores que ciertos niños son más inteligentes, esos niños se desempeñan mejor.

En su libro “El corazón de la psicología social”, Arthur Aron explica:

Rosenthal y Lenore Jacobson (1968) hicieron el mismo estudio en una sala de clases, dijeron a profesores de enseñanza básica que ciertos estudiantes en sus clases eran “avanzados académicamente”. En verdad, estos estudiantes habían sido elegidos al azar. Los investigadores no hicieron ningún otro esfuerzo para seleccionar a estos niños. Y, aun así, al final del año escolar el 30 por ciento de estos niños, arbitrariamente llamados avanzados, habían ganado un promedio de 22 puntos de CI, y casi todos habían ganado al menos 10 puntos de CI.

 

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